Documentan restos de hogares de hace 15.000 años en el Molí del Salt, uno de los principales asentamientos de los últimos cazadores-recolectores de Catalunya
La campaña arqueológica de 2026 ha identificado numerosas estructuras de combustión y evidencias de preparación de los suelos, aportando nueva información sobre la organización del espacio doméstico durante el Paleolítico superior
. La vigesimoséptima campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento del Molí del Salt (Vimbodí i Poblet, Conca de Barberà) ha permitido documentar numerosos restos de hogares correspondientes a ocupaciones humanas de hace aproximadamente 15.000 años. El hallazgo constituye uno de los resultados más destacados de los trabajos de este año y aporta nuevos datos sobre la vida cotidiana de los grupos de cazadores-recolectores que habitaron la cuenca del Francolí durante los últimos momentos del Paleolítico superior.
La intervención, desarrollada entre el 11 de mayo y el 5 de junio, se ha centrado en la excavación del nivel arqueológico B2, un estrato que comenzó a investigarse en 2019 y que ya había proporcionado algunos de los hallazgos más singulares del yacimiento, como dos placas de piedra grabadas con representaciones animales y restos humanos atribuidos a un individuo infantil.
Durante la campaña de 2026 se han recuperado más de dos mil restos arqueológicos, entre los que destacan numerosos artefactos de sílex y restos óseos de animales. Este conjunto proporciona información de gran valor sobre las actividades económicas, la tecnología y las formas de organización social de las comunidades humanas que ocuparon este lugar hace unos 15.000 años.
El fuego, centro de la vida social y doméstica
Más allá de la abundancia de materiales recuperados, la principal novedad de esta campaña ha sido la identificación de diversas estructuras de combustión asociadas a las ocupaciones humanas del nivel B2. Estas evidencias complementan las estructuras de piedra documentadas en campañas anteriores y permiten reconstruir con mayor detalle la organización de los espacios habitacionales.
Los hogares constituían un elemento esencial en las sociedades cazadoras-recolectoras. Alrededor del fuego se desarrollaban buena parte de las actividades domésticas cotidianas, desde la preparación de alimentos hasta la fabricación y el mantenimiento de herramientas. Al mismo tiempo, estos espacios actuaban como centros de relación social, favoreciendo las interacciones personales que contribuían a la transmisión de conocimientos, tradiciones y formas de organización del grupo.
Los primeros análisis indican que algunos de los hogares identificados presentan una estructura compleja y que, en determinados casos, fueron construidos sobre superficies preparadas con capas de arcilla. Esta circunstancia sugiere que estas comunidades conocían las propiedades de este material y las aprovechaban en la construcción de estructuras relacionadas con el fuego.
Los datos arqueológicos también muestran que algunos de estos hogares fueron reutilizados o reactivados en diversas ocasiones, lo que refuerza su importancia dentro de la organización del espacio ocupado por los grupos humanos.
Un yacimiento clave para conocer a los últimos grupos paleolíticos
El Molí del Salt es uno de los yacimientos de referencia para el estudio de los últimos cazadores-recolectores del noreste de la península ibérica. Las investigaciones que se desarrollan en él desde hace casi tres décadas han permitido documentar aspectos fundamentales sobre las formas de vida, las prácticas simbólicas y las estrategias de adaptación de las poblaciones humanas que vivieron durante el final de la última glaciación.
Financiación
La campaña de 2026 ha contado con la participación de 23 personas, principalmente estudiantes y personal investigador de la Universitat Rovira i Virgili y del IPHES-CERCA. También han colaborado investigadores e investigadoras de la UNED, la Universidad de La Laguna y la Universitat de València.
Las excavaciones se enmarcan en el proyecto de investigación Evolución paleoambiental y poblamiento prehistórico en las comarcas de Tarragona, financiado por la Generalitat de Catalunya. Los trabajos cuentan igualmente con el apoyo económico del Consell Comarcal de la Conca de Barberà y del Ajuntament de Vimbodí i Poblet.


