Mario Marqueta defiende su Tesis Doctoral “Factores antrópicos y no antrópicos de las acumulaciones de aves en yacimientos arqueológicos pleistocenos”
Esta mañana, a las 10:00 h, en la Sala Romaní del IPHES-CERCA y en el marco del Programa de Doctorado en Cuaternario y Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili, se ha celebrado el acto de defensa de la Tesis Doctoral “Factores antrópicos y no antrópicos de las acumulaciones de aves en yacimientos arqueológicos pleistocenos”, realizada por Mario Marqueta.
La tesis ha sido dirigida por la Dra. Rosa Huguet Pàmies y la Dra. Carmen Núñez Lahuerta.
El tribunal ha estado formado por la Dra. Véronique Laroulandie, de la Université de Bordeaux (CNRS UMR PACEA), el Dr. Lluís Lloveras, de la Universitat de Barcelona, y el Dr. Antonio Rodríguez-Hidalgo, del CSIC (Mérida).
¡Todo el equipo del IPHES-CERCA quiere felicitar al nuevo doctor!
Resumen de la Tesis Doctoral
Esta tesis doctoral aborda el estudio de la relación entre los homininos y las aves a lo largo del Pleistoceno, a partir del análisis zooarqueológico y tafonómico de diversos yacimientos de la península ibérica. La investigación parte de la necesidad de comprender mejor el papel que desempeñaron las aves en las estrategias de subsistencia de las poblaciones humanas prehistóricas, así como de identificar los procesos responsables de la acumulación de sus restos en los yacimientos arqueológicos. En este sentido, es necesario tener en cuenta que la presencia de huesos de aves no implica necesariamente una intervención humana, ya que las aves rapaces, los mamíferos carnívoros y los episodios de mortalidad natural también pueden generar acumulaciones de este tipo.
Para abordar esta cuestión, la investigación ha analizado un total de 6.324 restos de aves, de los cuales 4.752 proceden de 24 conjuntos arqueológicos de ocho yacimientos de la península ibérica, con cronologías que abarcan desde el Pleistoceno inferior hasta el final del Paleolítico superior. Entre los yacimientos estudiados se encuentran Sima del Elefante, en Atapuerca; la Cova de l’Arbreda; los yacimientos del Calvero de la Higuera (Abrigo de Navalmaíllo, Cueva Chica, Cueva de la Buena Pinta y Cueva Des-Cubierta); la Cova dels Galls Carboners y la Cova del Cudó.
Paralelamente, se han desarrollado dos estudios neotafonómicos a partir del análisis de 1.572 restos de aves acumulados por dos rapaces con comportamientos alimentarios diferentes: el búho real (Bubo bubo), en la Muntanya de l’Oliva (Tarragona), y el pigargo europeo (Haliaeetus albicilla), en el archipiélago de Åland (Finlandia). Estos estudios han permitido identificar los patrones de modificación de los huesos producidos por estos animales y establecer criterios comparativos para diferenciar su actividad de la de otros agentes acumuladores. Los resultados muestran que una misma rapaz puede generar acumulaciones diferentes según las condiciones de consumo de las presas y que la identificación de los agentes responsables requiere combinar diversos indicadores tafonómicos, como las marcas de pico, la digestión, la fragmentación y la representación anatómica.
El análisis de los conjuntos arqueológicos ha puesto de manifiesto que la mayoría de las acumulaciones de restos de aves estudiadas tienen un origen mixto, resultado de la actividad combinada de aves rapaces, mamíferos carnívoros, episodios de mortalidad natural y, en algunos casos, de la intervención humana. Una de las aportaciones más destacadas procede del nivel TE7 de Sima del Elefante, en Atapuerca, con una antigüedad de entre 1,4 y 1,1 millones de años, donde se ha identificado una intervención humana puntual sobre restos de águila que constituye una de las evidencias más antiguas conocidas de interacción directa entre homininos y aves. En cambio, en el nivel TE9d del mismo yacimiento, las acumulaciones responden principalmente a la actividad de aves rapaces y a episodios de mortalidad natural, sin evidencias de intervención humana sobre la avifauna.
En la Cova de l’Arbreda, la investigación ha documentado una interacción más recurrente entre las poblaciones humanas y las aves durante el Paleolítico superior, especialmente en el nivel G, mientras que en los niveles del Paleolítico medio esta relación es más puntual. Por el contrario, en los yacimientos del Calvero de la Higuera, a pesar de la presencia de poblaciones neandertales, los restos de aves son escasos y no parecen haber desempeñado un papel relevante en sus estrategias de subsistencia. En la Cova dels Galls Carboners y la Cova del Cudó, los resultados han permitido identificar la importancia de los procesos de nidificación, mortalidad natural y actividad de aves rapaces y pequeños carnívoros en la formación de los conjuntos fósiles. En este último yacimiento, la identificación de Pinicola cf. enucleator, una especie propia de ambientes fríos, ha aportado información relevante sobre las condiciones climáticas del Último Máximo Glacial, concretamente del evento Heinrich 3.
La investigación también ha incorporado análisis de distribución espacial de los restos de aves en los niveles G de la Cova de l’Arbreda y TE9d de Sima del Elefante. La combinación de estos datos con los indicadores tafonómicos ha permitido profundizar en la interpretación de los procesos de formación de los yacimientos y en la identificación de los diferentes agentes que intervinieron en las acumulaciones.
En conjunto, esta tesis demuestra que la relación entre los homininos y las aves se remonta a las primeras etapas del Pleistoceno, pero que su aprovechamiento fue variable y generalmente puntual u oportunista, sin llegar a constituir un recurso alimentario estable comparable al de otros animales. Al mismo tiempo, la investigación pone de manifiesto el gran potencial del estudio de los restos de aves para comprender las estrategias de subsistencia y el comportamiento de las poblaciones humanas prehistóricas, así como para reconstruir los procesos de formación de los yacimientos y las condiciones paleoambientales del pasado.


