Excavar los orígenes de la adaptación humana: nueva campaña en la Garganta de Oldupai, Tanzania
Un equipo internacional investiga cómo los primeros representantes del género Homo respondieron a paisajes cambiantes hace aproximadamente dos millones de años, combinando excavaciones en Ewass Oldupa y Emugur Eshumata con el estudio de los materiales lít
Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la University of Calgary y la University of Dodoma, con la participación del IPHES-CERCA y de otras instituciones tanzanas, europeas y canadienses, ha llevado a cabo durante este mes de agosto una nueva campaña de excavación e investigación en la Garganta de Oldupai, Tanzania.
Financiada por una INSIGHT Grant y la Fundación Palarq, la campaña combina la apertura y ampliación de sectores arqueológicos en las áreas occidental y oriental de la garganta con el estudio de materiales recuperados en campañas anteriores. El objetivo es ampliar el registro de las ocupaciones humanas más antiguas de la zona y comprender cómo los primeros representantes del género Homo se adaptaron a un entorno sometido a importantes transformaciones ecológicas y climáticas.
La Garganta de Oldupai, en el norte de Tanzania, es uno de los escenarios fundamentales para estudiar los orígenes humanos. Su secuencia arqueológica y paleoambiental conserva más de dos millones de años de historia y permite analizar la relación entre las primeras poblaciones humanas, sus tecnologías y unos paisajes marcados por cambios en la vegetación, períodos de aridez y una intensa actividad volcánica.
Cómo se adaptaron los primeros humanos a un mundo en transformación
Hace aproximadamente dos millones de años, nuestros antepasados ocuparon paisajes cambiantes, con recursos variables y condiciones ambientales difíciles de predecir. Estudiar cómo respondieron a estos retos permite reconstruir sus estrategias de adaptación a ecosistemas muy diversos.
“Oldupai permite estudiar la adaptación humana en un contexto de gran variabilidad ambiental. La posibilidad de combinar el registro arqueológico con indicadores paleoambientales de alta resolución es clave para entender cómo las primeras poblaciones respondieron a los cambios en los paisajes y en la disponibilidad de recursos”, explica la Dra. María Soto (UAM-MIAS).
En Ewass Oldupa (Bed I, hace entre 2,0 y 1,8 millones de años), el registro arqueológico reúne evidencias de diferentes homininos, algunas de las primeras tecnologías líticas y un paisaje sometido a importantes cambios ambientales: alternancia de zonas boscosas y espacios abiertos, episodios de sequía y actividad volcánica.
Uno de los objetivos centrales de la campaña es ampliar la excavación del horizonte arqueológico relacionado con las primeras ocupaciones de Homo habilis y con el hallazgo OH 65. Los trabajos buscan documentar las actividades de talla, el procesamiento de fauna y el contexto ecológico en el que se produjeron estas ocupaciones.
En el sector oriental de la garganta, el equipo trabaja también en el yacimiento de Emugur Eshumata (Bed I), donde se han identificado igualmente restos de Homo habilis. El estudio de ambos sectores permitirá comparar las ocupaciones vinculadas a esta especie en diferentes áreas de la Garganta de Olduvai.
Excavación y análisis tecnológico
La tercera línea de trabajo se centra en el análisis de los materiales líticos procedentes de Emurutoto (Bed IV), excavado durante campañas anteriores. La integración de las excavaciones de Ewass Oldupa y Emugur Eshumata con el estudio tecnológico de Emurutoto permitirá obtener nuevas evidencias sobre la movilidad, la territorialidad, el aprovechamiento de los recursos y la variabilidad tecnológica de los primeros representantes de nuestro género.
“La campaña de este año nos permitirá obtener una visión más amplia de cómo los primeros Homo se movían por el territorio, aprovechaban los recursos y desarrollaban diferentes soluciones tecnológicas”, señala el Dr. Julio Mercader, de la University of Calgary e investigador asociado al IPHES-CERCA.
La campaña incluye, además, nuevas muestras de fitolitos, polen, microcarbones y otros indicadores de alta resolución. Estos análisis permitirán reconstruir con mayor detalle la vegetación y las condiciones ambientales asociadas a las primeras ocupaciones humanas documentadas en estos sectores de la garganta.
Formación y colaboración local
El proyecto está liderado por la Dra. María Soto (UAM-MIAS), el Dr. Julio Mercader (University of Calgary), investigador asociado al IPHES-CERCA, el Dr. Abel Shikoni (University of Dodoma), el Dr. Aloyce Mwambwiga (National Natural History Museum, Arusha) y Abdallah Mohammed (University of Dodoma). El equipo también cuenta con la participación del Dr. Juan Ignacio Morales, investigador Ramón y Cajal del IPHES-CERCA.
Junto con los objetivos científicos, la campaña busca reforzar las capacidades locales mediante la formación práctica de estudiantes de la University of Dodoma y la participación de personal del Museo Nacional de Historia Natural y de miembros de la comunidad Maasai en los trabajos de excavación, análisis y gestión de las colecciones.
La campaña reúne a investigadores e investigadoras de la Universidad Autónoma de Madrid, la University of Calgary, el IPHES-CERCA, la Sapienza Università di Roma, el CENIEH, la Universidade de Santiago de Compostela, el CISPAC, la University of Dodoma y el Museo Nacional de Historia Natural. Los trabajos cuentan, además, con la participación de la comunidad Maasai y con la colaboración de otras instituciones europeas, tanzanas y canadienses.
La investigación ha sido posible gracias a la financiación de una INSIGHT Grant y de la Fundación Palarq, que apoyan los trabajos de campo y las diferentes líneas de investigación desarrolladas en el marco del proyecto.




