Los macacos de Gibraltar comen tierra para contrarrestar los efectos de la dieta humana
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Los macacos de Gibraltar comen tierra para contrarrestar los efectos de la dieta humana

Un estudio publicado en Scientific Reports, con participación del IPHES-CERCA, demuestra que este comportamiento podría actuar como mecanismo de protección frente a los alimentos procesados que les proporcionan los turistas

Los macacos de Gibraltar que consumen alimentos procesados proporcionados por los turistas han desarrollado una estrategia sorprendente para hacer frente a sus efectos: ingerir tierra para aliviar las alteraciones digestivas. Este comportamiento, conocido como geofagia, podría actuar como un mecanismo natural de protección frente a una dieta rica en azúcares, grasas y lácteos, muy alejada de su alimentación habitual.

Esta es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista Scientific Reports, liderado por el Dr. Sylvain Lemoine, de la Universidad de Cambridge, y con la participación de la Dra. Federica Landi, investigadora asociada al IPHES-CERCA. La investigación documenta por primera vez de forma sistemática este comportamiento en la población de macacos de Berbería (Macaca sylvanus) de Gibraltar y analiza su relación con el consumo de alimentos de origen humano en un contexto de intensa interacción entre primates y turistas.

Una respuesta a una dieta alterada por la presencia humana

En condiciones naturales, los macacos de Berbería siguen una dieta principalmente vegetal, basada en frutos, hojas, semillas y, ocasionalmente, insectos. Sin embargo, en Gibraltar estos primates consumen también una proporción significativa de alimentos procesados proporcionados por los visitantes o obtenidos directamente de ellos, como galletas, patatas fritas, pan o helados.

Según los datos del estudio, hasta un 18,8% del tiempo de alimentación está asociado a alimentos de origen turístico. Esta dieta, pobre en fibra y rica en azúcares, grasas, sal y lácteos, representa un cambio radical respecto a su alimentación natural y puede provocar alteraciones digestivas. En particular, la presencia de lactosa (que los primates dejan de metabolizar tras el destete) puede generar molestias como diarrea o malestar gastrointestinal.

En este contexto, la ingesta de tierra aparece como una posible estrategia adaptativa. Los investigadores proponen que determinados tipos de suelo, especialmente la arcilla roja o terra rossa, pueden actuar como una barrera protectora en el intestino, absorbiendo compuestos nocivos, regulando el pH digestivo y aliviando los síntomas derivados del consumo de alimentos procesados. Este comportamiento podría incluso contribuir a restaurar el equilibrio del microbioma intestinal.

Un comportamiento frecuente y asociado a la presión turística

Los investigadores han registrado 46 episodios de geofagia entre 2022 y 2024, con una media superior a 12 eventos semanales, una de las frecuencias más elevadas documentadas en primates. Lejos de ser anecdótico, este comportamiento forma parte habitual del repertorio de los macacos de Gibraltar.

El análisis muestra una relación directa entre el consumo de alimentos de origen humano y la práctica de la geofagia. Los episodios aumentan cuando los animales ingieren más comida procedente de los turistas y se concentran especialmente durante los meses de verano, coincidiendo con el pico de visitantes. De hecho, los grupos que viven en las zonas más frecuentadas presentan una incidencia mucho mayor de este comportamiento.

Por el contrario, en grupos sin contacto con humanos no se ha documentado la ingesta de tierra, lo que refuerza el papel determinante de la presión antrópica.

Una posible forma de automedicación con dimensión cultural

La geofagia es un comportamiento conocido en diversas especies animales y puede responder a diferentes funciones, como la aportación de minerales o la neutralización de toxinas. En el caso de los macacos de Gibraltar, los resultados apuntan principalmente a una función protectora del sistema digestivo, vinculada al consumo de alimentos procesados.

Asimismo, el estudio revela una dimensión cultural de este comportamiento. No todos los grupos consumen tierra de la misma manera ni en los mismos lugares. La mayoría prefiere la terra rossa, pero en algunos casos se ha observado una inclinación por otros materiales, como fragmentos de asfalto.

Además, cerca del 90% de los episodios se producen en presencia de otros individuos, lo que sugiere un aprendizaje social y la posible transmisión de esta conducta entre generaciones.

Un ejemplo del impacto humano sobre el comportamiento animal

Este trabajo pone de manifiesto cómo la interacción entre humanos y fauna salvaje puede generar cambios profundos en el comportamiento, la dieta y las estrategias de salud de los animales.

Los resultados abren un debate sobre la gestión de la fauna en entornos turísticos y la necesidad de evitar la alimentación de animales salvajes, ya que estos hábitos pueden alterar gravemente su comportamiento natural.

Referencia bibliográfica

Frater, J., Nicourt, M., Landi, F., Maxwell, B., Thiodet, J., Mestrallet, E., Warr, S. J., Pizarro, M., Fa, J. E., Lemoine, S. (2026). Geophagy in Gibraltar Barbary macaques is a primate tradition anthropogenically induced. Scientific Reports, 16, 13139.

https://doi.org/10.1038/s41598-026-44607-0

 

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