La población de la Sima de los Huesos tenía una dieta variada
Un estudio liderado por el CENIEH y con participación de la investigadora del IPHES-CERCA Marina Lozano reconstruye la dieta de estos homínidos de Atapuerca mediante el análisis digital del desgaste dental y cuestiona la idea tradicional de una alimentaci
La población de la Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Burgos), uno de los conjuntos paleoantropológicos más importantes de Europa, no habría seguido una dieta dominada exclusivamente por la carne, tal y como se ha asumido con frecuencia en la literatura científica. Un nuevo estudio concluye que estos homínidos consumían una combinación comparable de recursos vegetales y cárnicos, lo que apunta a una dieta más diversa de lo que se había propuesto tradicionalmente.
Esta es la principal conclusión de un artículo recientemente publicado en la revista Journal of Human Evolution, liderado por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y con participación de la investigadora del IPHES-CERCA Marina Lozano. La investigación ha reconstruido los hábitos alimentarios de esta población a partir del análisis del macrodesgaste dental y ha explorado, además, si dicho desgaste refleja las condiciones ambientales del periodo glacial conocido como MIS 12, uno de los más fríos a escala global, ocurrido hace alrededor de 450.000 años.
Los resultados no solo aportan nuevas evidencias sobre la dieta, sino que también ofrecen información relevante sobre el entorno en el que vivían estos homínidos, considerados los parientes más cercanos de los neandertales. Según el estudio, el patrón observado sería compatible con un paisaje de bosque abierto y unas condiciones ambientales relativamente más estables, en contraste con la imagen clásica de un MIS 12 especialmente severo y restrictivo para los recursos vegetales.
Un patrón de desgaste incompatible con una dieta hipercarnívora
Más allá de las similitudes morfológicas entre los individuos de la Sima de los Huesos y los neandertales, se ha propuesto con frecuencia que ambos grupos compartían también estrategias alimentarias similares, interpretándolos como poblaciones hipercarnívoras. Bajo esa premisa, se esperaría un patrón de desgaste comparable al documentado en comunidades humanas o animales que habitaron entornos fríos, donde la disponibilidad de plantas es menor y la proteína animal constituye el recurso principal.
Sin embargo, el análisis realizado revela un desgaste dental diferenciado, compatible con una ingesta equilibrada de recursos vegetales y cárnicos, y con indicios adicionales de una dieta probablemente menos abrasiva que en otros grupos comparados.
Análisis digital del macrodesgaste dental mediante micro-CT
El estudio ha analizado un total de 16 molares maxilares, estudiados mediante microtomografía computarizada (micro-CT). A partir de estos escaneos se generaron modelos tridimensionales de cada pieza dental y, mediante software específico, se identificaron, digitalizaron y midieron las áreas correspondientes a las facetas de desgaste, superficies planas y pulidas generadas por la masticación.
Para contextualizar los resultados, el equipo incorporó también muestras comparativas de neandertales de distintas regiones y cronologías, así como grupos modernos de cazadores-recolectores, incluyendo poblaciones inuit de Alaska y aborígenes australianos.
Qué revela el desgaste: dieta, disponibilidad de recursos y ecología
El macrodesgaste dental refleja la adaptación dietética a largo plazo, ya que se genera como resultado de los movimientos mandibulares específicos necesarios para procesar alimentos con propiedades físicas diferentes. En general, los movimientos transversales de la mandíbula (asociados al procesado de alimentos vegetales duros o abrasivos) tienden a producir una mayor proporción de facetas de desgaste en la cara lingual de los molares maxilares. Por el contrario, una dieta con mayor aporte de carne suele estar asociada a movimientos masticatorios más verticales, con mayor proporción de desgaste en la región bucal.
De este modo, el patrón de desgaste no solo aporta evidencias sobre preferencias dietéticas, sino también sobre condiciones ecológicas como la disponibilidad de alimentos en el entorno. En este sentido, distintas especies o poblaciones que habitan ambientes similares pueden presentar patrones comparables, mientras que en escenarios fríos con dietas más restringidas suelen documentarse desgastes diferentes.
En el caso de la Sima de los Huesos, los resultados observados apuntan a una dieta más variada y alejada del modelo estrictamente carnívoro, lo que contribuye a replantear la interpretación tradicional de estos homínidos dentro de su contexto ambiental y evolutivo.
Referencia del artículo:
Martín-Francés, L., Martinón-Torres, M., Lozano, M., et al. Reconstructing dietary preferences in the Middle Pleistocene Sima de los Huesos population: A molar macrowear perspective. Journal of Human Evolution (2026).
https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2025.103797
