Descubren restos de jirafas y hienas de hace 4,5 millones de años en el yacimiento paleontológico de Baza
La décima campaña de excavación ha permitido recuperar 124 nuevos registros fósiles en este yacimiento de Granada, que conserva un registro excepcional de la fauna del Plioceno europeo
La presencia de mastodontes, rinocerontes y cocodrilos evidencia que esta región constituyó un refugio de condiciones tropicales y subtropicales hace 4,5 millones de años
Entre el 21 de septiembre y el 11 de octubre se ha desarrollado la décima campaña de excavación en el yacimiento paleontológico de Baza-1, situado en el municipio de Baza (Granada). Los trabajos han permitido recuperar 124 nuevos registros fósiles y ampliar el conocimiento sobre la fauna que habitaba esta región hace aproximadamente 4,5 millones de años. Entre los descubrimientos más destacados de este año se encuentran diversos restos craneales y mandibulares de jirafas y una mandíbula de hiena muy completa, correspondientes a dos taxones de grandes mamíferos que hasta ahora no se habían identificado en el yacimiento.
La campaña se enmarca en el proyecto general de investigación para el estudio del Plioceno de la cuenca de Baza, autorizado por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y financiado por el Ayuntamiento de Baza. El proyecto está dirigido por los investigadores Dr. Bienvenido Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES-CERCA, el Dr. Antoni Canals, profesor de la Universitat Rovira i Virgili e investigador del IPHES-CERCA, y el Dr. Sergio Ros-Montoya, profesor de la Universidad de Málaga.
Nuevos restos de jirafas y hienas amplían la diversidad faunística del yacimiento
Una de las principales novedades de la campaña de 2026 ha sido el descubrimiento de diversos fragmentos craneales y mandibulares de jirafas y de una mandíbula de hiena muy completa. Estos hallazgos amplían el conjunto de grandes mamíferos documentados hasta ahora en Baza-1 y aportan nueva información sobre la diversidad faunística que caracterizaba los ecosistemas del sur de la península ibérica durante el Plioceno. La identificación taxonómica precisa de estos animales está pendiente de los trabajos de limpieza, preparación y estudio de los fósiles recuperados.
El yacimiento, descubierto en mayo de 1996, se encuentra en la Cuesta del Francés, junto a la conocida Falla de Baza. Desde el inicio de las excavaciones se han intervenido más de 60 metros cuadrados, buena parte de ellos todavía de manera parcial, y se han identificado diversos niveles estratigráficos ricos en restos de grandes mamíferos y reptiles.
Durante esta décima campaña se ha ampliado considerablemente el área de excavación, especialmente en el sector suroccidental, para acceder a los niveles inferiores, muy ricos en fósiles, concretamente a la Unidad Estratigráfica 2. Paralelamente, se ha continuado trabajando en los niveles superiores, correspondientes a la Unidad Estratigráfica 5, donde son especialmente abundantes los restos de mastodontes de la especie Anancus arvernensis.
Con los 124 nuevos registros recuperados este año, el yacimiento acumula ya 3.375 registros fósiles, una cifra que pone de manifiesto su extraordinaria riqueza paleontológica.
Un refugio tropical en el sur de Europa hace 4,5 millones de años
El registro fósil de Baza-1 documenta una comunidad faunística excepcionalmente diversa. Entre los grandes mamíferos destacan dos especies de mastodontes, Mammut borsoni y Anancus arvernensis, así como rinocerontes, cerdos de pequeño tamaño, diversas especies de bóvidos y cérvidos y dos especies de hipariones, unos caballos primitivos de tres dedos, una de mayor tamaño y otra más pequeña. También se han identificado grandes carnívoros, como el oso gigante Agriotherium, y otros carnívoros de pequeñas dimensiones todavía pendientes de determinar.
A este conjunto se añaden 16 especies de pequeños mamíferos, entre las que se encuentran roedores, conejos y musarañas. Algunos de estos animales tienen un origen africano, como Paraethomys baeticus, una especie descrita científicamente a partir de los fósiles de este mismo yacimiento. Su presencia está relacionada con los intercambios faunísticos que se produjeron durante el Mesiniense, hace aproximadamente entre 6 y 5,3 millones de años, cuando el Mediterráneo experimentó un proceso de desecación que facilitó el paso de especies entre África y la península ibérica.
El conjunto paleontológico se completa con restos de aves, reptiles (con una presencia especialmente abundante de tortugas), anfibios, peces y restos vegetales.
Uno de los elementos más singulares de Baza-1 es la presencia de algunos de los últimos cocodrilos que habitaron el continente europeo, también de origen africano. Estos reptiles, que dependen de fuentes externas de calor para regular su actividad fisiológica, constituyen un indicador especialmente relevante de las condiciones climáticas del pasado.
Su presencia evidencia que, hace 4,5 millones de años, esta región del sur de la península ibérica presentaba unas condiciones climáticas tropicales o subtropicales, muy diferentes de las actuales. En este sentido, Baza-1 constituye un testimonio excepcional de la existencia de un refugio de condiciones tropicales en el sur de Europa durante el Plioceno.
Un yacimiento de referencia para el estudio del Plioceno europeo
Los yacimientos pliocenos con abundantes restos de grandes vertebrados son relativamente escasos en Europa. Por este motivo, Baza-1 constituye un enclave de gran interés científico para comprender la evolución de las comunidades faunísticas, los intercambios entre continentes y las condiciones ambientales del sur de Europa durante este periodo.
La cantidad, diversidad y calidad de los fósiles recuperados a lo largo de las diez campañas de excavación, junto con los nuevos descubrimientos de jirafas y hienas, consolidan este yacimiento como uno de los registros paleontológicos más destacados del Plioceno europeo y como un enclave patrimonial de primer orden dentro del Geoparque de Granada.
Un equipo internacional de 28 personas
La campaña ha contado con la participación de 28 personas, entre investigadores, especialistas y estudiantes de diversas instituciones europeas.
El equipo ha estado integrado por 14 estudiantes, distribuidos en dos turnos de diez días, procedentes de las universidades de Florencia, Pisa, Autònoma de Barcelona, Granada, Málaga y Almería, y 14 miembros del equipo científico vinculados a la Universidad de Málaga, ICREA-IPHES-CERCA-Universitat Rovira i Virgili, Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont-Universitat Autònoma de Barcelona, Universidad Complutense de Madrid, University College Cork (Irlanda), Università di Pisa (Italia), Universidade NOVA de Lisboa (Portugal) y Museo de Jerez de la Frontera.
El equipo científico está formado por cuatro geólogos, siete paleontólogos especializados en tafonomía y en el estudio de mamíferos, reptiles y otros microvertebrados, dos arqueólogos especialistas en yacimientos pliocuaternarios y en técnicas de documentación, como la cartografía, la fotogrametría y el procesamiento de datos, y una restauradora y conservadora de fósiles.


