Una nueva campaña en Taguatagua documenta un registro excepcional del procesamiento de gonfoterios hace entre 13.000 y 12.000 años
Un equipo internacional liderado por el IPHES-CERCA ha documentado en Chile central una gran concentración de restos de estos proboscídeos extintos, algunos con marcas de corte, asociados a herramientas de piedra
Los hallazgos permiten reconstruir con una precisión poco habitual las actividades de los primeros grupos humanos que ocuparon la orilla del antiguo lago de Tagua Tagua
Entre el 31 de agosto y el 13 de septiembre, un equipo internacional liderado por el IPHES-CERCA ha llevado a cabo una nueva campaña de excavación en la cuenca del antiguo lago de Tagua Tagua, en Chile central. Los trabajos han permitido continuar la excavación de una nueva área abierta en 2025, donde se ha documentado una gran concentración de restos óseos de gonfoterios asociados a herramientas de piedra. Diversos huesos presentan claras marcas de corte, una evidencia directa de que estos animales fueron procesados en el mismo lugar. El conjunto se sitúa entre hace 13.000 y 12.000 años y constituye, por sus características y estado de conservación, un registro sin paralelos conocidos actualmente en Sudamérica.
La campaña se enmarca en el proyecto Primeros pasos humanos en América del Sur, caminando entre Gonfoterios, promovido por el IPHES-CERCA y financiado por la Fundación Palarq. La investigación está codirigida por el Dr. Carlos Tornero, investigador adscrito al IPHES-CERCA y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB); el Dr. Rafael Labarca, académico de la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y el Dr. Erwin González-Guarda, académico de la Universidad de O’Higgins.
Una concentración excepcional de restos de gonfoterios
La campaña de 2026 ha dado continuidad a la excavación en extensión iniciada el año anterior alrededor de dos sondeos que habían proporcionado restos de megafauna asociados a industria lítica. La apertura progresiva de nuevos cuadros ha permitido documentar una superficie más amplia y comprender mejor la distribución espacial de los hallazgos, su relación estratigráfica y las actividades que tuvieron lugar en este espacio.
La nueva área conserva una acumulación muy densa de restos de gonfoterios, proboscídeos extintos emparentados con los elefantes actuales. Algunos de los huesos presentan incisiones producidas por herramientas de piedra. Estas marcas de corte constituyen una prueba directa de la acción humana y confirman que las carcasas fueron procesadas in situ. Junto a los huesos también se han recuperado herramientas y restos de talla abandonados durante estas actividades.
La asociación espacial entre los restos faunísticos, los instrumentos y los residuos de fabricación permite reconstruir con una precisión poco habitual las acciones de los primeros grupos humanos que ocuparon la orilla del antiguo lago.
Durante los trabajos se ha priorizado la excavación en planta y el registro tridimensional de las piezas para reconstruir las relaciones entre los diferentes elementos. Los restos de grandes dimensiones se han delimitado y documentado detalladamente, mientras que los sedimentos excavados se han cribado para recuperar fragmentos óseos, restos líticos y otros indicadores de pequeño tamaño. La documentación fotográfica y fotogramétrica permitirá integrar toda esta información en modelos espaciales de alta resolución.
Una ventana excepcional a las primeras poblaciones de Sudamérica
La cuenca del antiguo lago de Tagua Tagua constituye un territorio clave para estudiar el poblamiento inicial del subcontinente americano. Los yacimientos de Taguatagua 1 y Taguatagua 2 ya habían proporcionado evidencias de actividad humana asociada a fauna extinta a finales del Pleistoceno. Más recientemente, la excavación de Taguatagua 3 ha documentado ocupaciones humanas en un entorno lacustre especialmente favorable, con restos de fauna, industria lítica, estructuras de combustión, pigmento rojo, cáscara de huevo y vegetales carbonizados.
El registro faunístico de la cuenca no se limita a los gonfoterios. También incluye restos de caballos americanos extintos, representados en la región por géneros como Hippidion y Equus, y del cérvido extinto Antifer ultra, además de aves acuáticas, peces, roedores y anfibios, entre los que se encuentra la rana gigante chilena del género Calyptocephalella.
Este mosaico de animales de gran y pequeño tamaño refleja la riqueza ecológica del antiguo lago y ayuda a reconstruir los recursos disponibles para las primeras poblaciones humanas de Chile central. Las evidencias de combustión y las marcas de corte documentadas en algunos restos indican el aprovechamiento de diferentes animales, aunque otras acumulaciones, especialmente una parte de los peces y anfibios, también pueden responder a procesos naturales.
Las prospecciones y los sondeos desarrollados por el proyecto en los años 2023 y 2024 ampliaron esta imagen y permitieron identificar una franja de interés arqueológico de unos 160 metros, interpretada como una antigua playa del lago visitada de manera recurrente por grupos de cazadores-recolectores. Las excavaciones de 2025 y 2026 se han concentrado en uno de los sectores más prometedores de esta franja, donde la densidad de restos de gonfoterios y la presencia de herramientas de piedra permiten estudiar con un nivel de detalle poco habitual el procesamiento de estos grandes animales.
La cronología del conjunto, situada entre 13.000 y 12.000 años antes del presente, corresponde a un momento decisivo del poblamiento de Sudamérica y a las últimas fases de existencia de buena parte de la megafauna del continente. El registro de Taguatagua permite investigar cómo estos grupos organizaban el procesamiento de los grandes herbívoros, qué tecnologías utilizaban y cómo incorporaban los recursos terrestres y acuáticos de un paisaje lacustre excepcionalmente productivo.
Un proyecto internacional coordinado por el IPHES-CERCA
El proyecto Primeros pasos humanos en América del Sur, caminando entre Gonfoterios da continuidad a las investigaciones sistemáticas retomadas en la cuenca de Tagua Tagua en 2019 y a los trabajos financiados por la Fundación Palarq desde 2020.
Su perspectiva interdisciplinar combina excavación arqueológica, zooarqueología, paleontología, geología, cronología, estudios paleoambientales y análisis biomoleculares con el objetivo de reconstruir las formas de vida y las estrategias de adaptación de las primeras comunidades de cazadores-recolectores de Chile central.
Una vez finalizada la campaña de campo, el equipo inicia ahora el estudio detallado de los restos recuperados y de las muestras sedimentarias. Los análisis permitirán precisar la cronología, identificar las modificaciones producidas durante el procesamiento de los animales y reconstruir la formación del conjunto. La continuación de las excavaciones será esencial para delimitar la extensión de esta acumulación y establecer su relación con el resto de yacimientos de la cuenca.
En el proyecto participan investigadores e investigadoras del IPHES-CERCA, la Universitat Autònoma de Barcelona, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de O’Higgins, con la colaboración de especialistas y entidades vinculadas a la investigación y la protección del patrimonio arqueológico chileno.




