Los esqueletos de Camp dels Ninots demuestran una evolución de los bóvidos mucho más compleja de lo que se creía
La investigación, publicada en la revista PLOS One, describe un conjunto excepcional de 14 esqueletos de bóvidos de Camp dels Ninots que aporta nuevas claves sobre el origen de los grandes bovinos europeos
Un estudio internacional aporta datos clave para comprender la evolución de los bóvidos europeos hace unos 4 millones de años. La investigación se centra en la especie Parabos tigneresi, documentada en el yacimiento de Camp dels Ninots (Caldes de Malavella, La Selva). Este enclave es crucial para estudiar los ecosistemas continentales del sur de Europa durante un periodo que todavía cuenta con un escaso registro fósil en el continente.
El conjunto fósil analizado incluye un mínimo de 14 individuos, con varios esqueletos casi completos y en conexión anatómica, lo que constituye un registro excepcional en el contexto europeo. Esta conservación ha permitido realizar un análisis anatómico y comparativo detallado, incluyendo técnicas de tomografía computarizada (TAC) y análisis morfométricos, que sitúan a este animal en una posición estratégica dentro de la evolución de los Bovinae, el grupo que incluye especies actuales como bisontes, búfalos y bovinos.
Se trata de un bóvido de grandes dimensiones, con una masa corporal estimada de unos 500 kg, superior a la de cualquier otro bóvido similar conocido hasta ahora para esta cronología.
La investigación, publicada en la revista internacional PLOS One, ha sido liderada por el Dr. Leonardo Sorbelli, investigador posdoctoral del Museum für Naturkunde de Berlín, con la participación del Dr. Bruno Gómez de Soler y el Dr. Gerard Campeny, investigadores del IPHES-CERCA y codirectores del proyecto de investigación en Camp dels Ninots, así como de personal investigador de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Università degli Studi di Firenze, la Universitat Rovira i Virgili (URV) y el Museum für Naturkunde de Berlín.
Los resultados indican que Parabos tigneresi presenta una combinación de rasgos que rompe con los modelos evolutivos clásicos establecidos hasta ahora. Los investigadores sugieren que podría tratarse tanto de uno de los primeros representantes europeos de los Bovini como de uno de los últimos miembros del linaje más antiguo, los Tragoportacini. Esta dualidad evidencia que la evolución de estos mamíferos en Europa no fue un proceso lineal, sino mucho más gradual y complejo de lo que se creía. En este sentido, el estudio sitúa el Plioceno inicial como un momento clave en la aparición y expansión de los primeros grandes bóvidos en Eurasia.
Una revisión que reorganiza el conocimiento de los bóvidos del Plioceno
Más allá de la descripción de la especie, el trabajo realiza una exhaustiva revisión sistemática de los géneros Parabos y Alephis, dos grupos que han generado debate científico durante décadas. Gracias a esta investigación, fósiles que inicialmente habían sido atribuidos al género Alephis han sido reasignados a Parabos, una decisión que contribuye a redefinir la clasificación de los bóvidos europeos de este periodo.
“Las características morfológicas de Parabos tigneresi son una mezcla de rasgos primitivos y derivados, y no encajan en los esquemas clásicos. Esta especie parece situarse evolutivamente a medio camino entre los Tragoportacini y los Bovini, lo que apunta a una historia evolutiva mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora”, explica el Dr. Leonardo Sorbelli.
En este sentido, el material recuperado en Camp dels Ninots constituye una pieza fundamental: no solo permite consolidar la adscripción de la especie, sino que se convierte en una ventana única para comprender mejor cómo se diversificaron los bóvidos durante este periodo.
Un conjunto fósil excepcional a escala europea
Esta preservación privilegiada ha facilitado un estudio minucioso de la anatomía craneal, la dentición y el esqueleto postcraneal, además de permitir análisis morfométricos y estimaciones precisas de la masa corporal. Este nivel de detalle ofrece una base sólida para resolver interrogantes evolutivos que normalmente quedan sin respuesta en yacimientos donde los restos aparecen fragmentados.
“Este trabajo pone negro sobre blanco uno de los conjuntos paleontológicos más emblemáticos de Camp dels Ninots. El primer esqueleto de bóvido lo recuperamos en el año 2004”, recuerda el Dr. Bruno Gómez de Soler. Según el investigador, “se trata de una publicación largamente esperada que reafirma la trascendencia científica del yacimiento”.
Un bóvido adaptable en un entorno cambiante
La investigación también aporta datos inéditos sobre la paleoecología de esta especie. Las características de su dentición revelan una dieta mixta, mientras que la anatomía de las extremidades sugiere una gran versatilidad para desplazarse por distintos tipos de hábitat.
Estas evidencias confirman una notable plasticidad ecológica: el animal estaba adaptado tanto a ambientes húmedos y con vegetación densa como a espacios más abiertos. Esta interpretación encaja con la reconstrucción paleoambiental de Camp dels Ninots, que describe un antiguo sistema lacustre rodeado de paisajes heterogéneos y cambiantes.
Los investigadores plantean que este aumento temprano del tamaño corporal podría estar relacionado con los cambios climáticos y ambientales que transformaron Europa durante el Plioceno, un periodo marcado por importantes fluctuaciones ecológicas y por la reorganización de los ecosistemas continentales.
Camp dels Ninots, una ventana única al Plioceno
El yacimiento de Camp dels Ninots se sitúa en el interior del cráter de un volcán de explosión freatomagmática, conocido como maar. Con el paso del tiempo, este espacio se rellenó con sedimentos lacustres depositados en condiciones de anoxia (ausencia de oxígeno), un factor determinante que ha permitido una conservación excepcional de los restos fósiles.
Tras más de dos décadas de excavaciones sistemáticas, este antiguo maar ha sacado a la luz esqueletos completos y articulados de grandes y pequeños vertebrados, consolidándose como uno de los enclaves clave para reconstruir los ecosistemas continentales del Plioceno europeo. En este contexto, la colección de Parabos tigneresi destaca por su abundancia y por un estado de conservación único.
Declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) por su singularidad científica, el yacimiento es también un modelo de divulgación y transferencia de conocimiento. “Después de 23 años de trabajo continuado, Camp dels Ninots se ha articulado en torno a un equipo de investigación de primer nivel internacional, capaz de abordar prácticamente todas las disciplinas de las Ciencias de la Tierra”, señala el Dr. Gerard Campeny. Según el investigador, el éxito del proyecto reside en “una apuesta clara por la puesta en valor del patrimonio y el retorno social, gracias a iniciativas como Espai Aquae y la colaboración del Ayuntamiento de Caldes de Malavella”.
Referencia del artículo
Sorbelli, L., Bibi, F., Madurell-Malapeira, J., Grandi, F., Moreno, E., Oms, O., Campeny, G., i Gómez de Soler, B. (2026). First of a Line or Last of a Dynasty? Parabos tigneresi and the Evolution of Eurasian Bovinae in the Early Pliocene. PLOS One. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0340256
Financiación
Esta investigación ha contado con el apoyo del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya a través del proyecto cuatrienal de investigación (CLT009/22/000043) y del grupo de investigación 2021 SGR 01238 (AGAUR), así como del Ayuntamiento de Caldes de Malavella. También ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España mediante los proyectos PID2024-157622NB-I00 y PID2024-156295NB-I00, y de la Universitat Rovira i Virgili (2023-URV-01238). Además, esta investigación ha sido respaldada por la acreditación de excelencia “María de Maeztu” (CEX2024-01485-M), financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y gestionada por la Agencia Estatal de Investigación (AEI).

